Las férulas impresas en 3D que sustituyen a las escayolas

Una empresa española utiliza la Witbox 2 para diseñar e imprimir férulas de inmovilización con muchas más ventajas que el yeso tradicional.

Raquel Serrano, diseñadora industrial malagueña, está cenando en un restaurante con su novio. A su lado, un niño llora y se queja porque la escayola que lleva le pesa y le pica. Raquel, que ya había usado una impresora 3D (una Prusa i3 Hephestos) para su proyecto de fin de grado y la sigue utilizando para fabricar pulseras, piensa que en esa tecnología está la clave para mejorar la calidad de los pacientes con lesiones y roturas. De ahí, de un momento cotidiano, nace Fiixit, la empresa española que diseña férulas a medidas que podrían sustituir a las escayolas.

“Hablé con un ortopeda, Antonio Padilla, mi socio a día de hoy. Al principio me decía que estaba loca, que era imposible. Se lo conté también a un doctor y vio que la idea era muy buena”

Esta diseñadora empezó probando con personas cercanas a ella sin patologías hasta que en el verano de 2016 llegó su primer paciente: un niño de 7 años con una rotura del cúbito. El equipo de Fiixit le hizo un escáner 3D y le diseñó una férula inmovilizadora del codo que luego cambiaron por una que sólo paraliza la muñeca

férula de Fiixit para niño
“Los padres me decían que la evolución fue una pasada pues, al no pesarle, no tenía que llevar cabestrillo y no le dolía la espalda (uno de los principales inconvenientes de las escayolas). Nuestras férulas son ligeras y la suya le permitió al niño jugar en la playa, nadar… cosas cotidianas que puedes hacer aún con el brazo roto”, cuenta Raquel.

Desde este primer caso ha pasado un año y ahora Fiixit es un fabricante certificado por la Seguridad Social que trabaja con diferentes ortopedias, un hospital privado y otro público, ambos de Málaga. Los pacientes llegan a ellos a través de dos vías: la primera, gracias a los traumatólogos de la Sanidad Pública, que recetan las férulas para que el paciente no tenga que afrontar ningún gasto. De momento se las mandan sobre todo a los niños, pero les cuesta mucho más recetárselas a adultos. Éstos pueden ir a una la clínica privada (la segunda vía) para que les derive a una ortopedia y pagar entre 120 o 250 euros por la férula, en función del tipo.

Una vez que el encargo le llega a Fiixit, lo primero que hace su equipo es escanear en 3D el miembro lesionado del paciente, proceso que dura sólo 20 segundos. Luego suben la imagen a su plataforma, empiezan a diseñar la férula teniendo en cuenta la patología, el color (que puede elegir la persona que lo encarga) y el forro interior y si va personalizada con algún nombre o no. Raquel especifica que “las férulas se diseñan teniendo en cuenta la lesión. Es la misma técnica de inmovilización que la escayola”. Por último, ésta se imprime con Witbox 2 en las oficinas de la empresa o en las propias ortopedias.

Recuperación más rápida, mejor calidad de vida

Las férulas están fabricadas con PLA por lo que una de sus principales ventajas frente a la escayola es la ligereza: no pesan,el paciente no tiene que llevar cabestrillo y se puede mover con mucha menos dificultad. El diseño es higiénico, transpirable y abierto.

Otra importante ventaja, sobre todo en verano, es que la férula es sumergible, por lo que el lesionado se puede duchar con ella e ir a la piscina o a la playa sin ningún problema. Y también facilita las terapias de los fisioterapeutas, que pueden “aplicar parches de electrodos mientras está la férula puesta, algo que la escayola impide. Éstos estimulan los músculos para que no se pierda masa y fuerza muscular y no se peguen los tejidos, lo que reduce el tiempo de recuperación”. Las férulas, asimismo, se pueden poner y quitar; tal y como describe Raquel: “por ejemplo, en los casos como esguinces graves, para los fisios es muy importante tratar la zona, por lo que les es muy útil retirar la férula y luego volverla a colocar”.

férula de impresión 3d de Fiixit
“Si hay una herida, al estar al aire libre eliminamos la probabilidad de tener una infección, algo que no pasa en el caso del yeso, que tapa toda la superficie de la piel. Además, que te dé el sol es bueno para el hueso”

Desde que trabajan con la Seguridad Social, Raquel y su equipo reciben más encargos y esperan conseguir más acuerdos con ortopedias en septiembre. Además, están llevando a cabo un estudio clínico para demostrar, con datos oficiales, cuánto mejoran los pacientes en comparación a si usasen el yeso. Con esos resultados en la mano esperan probar que el uso de la impresión 3D es capaz de mejorar la calidad de vida y de recuperación de cientos de personas cuyos días se ven limitados todavía por las escayolas.