La tecnología y la impresión 3D para acercar el arte al público

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando organiza en Madrid la exposición “Carlos III y la difusión de la antigüedad”, su exhibición más tecnológica.

Hace más de 200 años Carlos III decidió excavar en Herculano, ciudad que había quedado sepultada tras la erupción del Vesubio en el 79. Allí encontraría esculturas y restos arqueológicos de gran valor que no quiso mover de Italia para no dañarlos. Encargó entonces vaciados de las figuras con las que luego crearía en España reproducciones exactas. Muchas de ellas descansan ahora en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, que continúa con el taller de vaciados.

“El respeto que tuvo Carlos III a las piezas, en una idea muy moderna para su época, ahora la alcanzamos en el siglo XXI gracias a la tecnología”, explica Beatriz Calvo, Técnico en Virtualización del Patrimonio que trabaja en el Laboratorio de Humanidades Digitales de la Academia.

Esta tecnología de la que habla Beatriz se refiere a programas de fotogrametría, a impresoras 3D Witbox 2, a tablets BQ y a la realidad virtual. Todo ello forma parte de la exposición “Carlos III y la difusión de la antigüedad”, que se puede visitar hasta el 16 de marzo en la Academia y que es, quizás, la exposición tecnológicamente más ambiciosa que se ha hecho aquí.

El respeto que tuvo Carlos III a las piezas, en una idea muy moderna para su época, ahora la alcanzamos en el siglo XXI gracias a la tecnología

La tecnología al servicio del arte

Beatriz y Néstor F. Marqués, el otro impulsor del proyecto y que también forma parte del Laboratorio, empezaron a usar la fotogametría para reproducir de forma virtual objetos a los que previamente se les toman diversas fotografías. El resultado es una reproducción exacta en el ordenador de la pieza que se puede mover, analizar y estudiar.

Taller en el museo de Bellas Artes de San Fernando
“Lo más importante aquí es buscar el reto tecnológico, qué podemos utilizar de la tecnología y aplicarlo al patrimonio. La idea es ir evolucionando un poco más en este sentido, en saber utilizar la tecnología para los fines que nosotros necesitamos”

Luego conocieron la impresión 3D y empezaron a dar vida a esos objetos virtualizados, creando piezas exactas a las originales que se pueden tocar sin necesidad de que las originales se vean afectadas. Para ello utilizaron una Witbox 2 cedida por BQ.

En el taller de Vaciados (situado en los sótanos de la Academia), aprovecharon las reproducciones hechas con la impresora para crear moldes de los que sacaron piezas en yeso. Estas figuras se venden en la tienda de la exposición para que todo el que quiera pueda tener una reproducción exacta y en escala en su casa.

“La impresión 3D ofrece también la posibilidad de crear objetos de la nada. Pueden ser reconstrucciones virtuales que se hacen realidad o partes de piezas que faltan, como hemos hecho en la exposición”

Néstor, Beatriz y su equipo han diseñado y han impreso el busto que sujeta una cabeza esculpida, un busto que se rompió en el pasado y al que han dado forma de una manera sencilla y rápida. El resultado se puede ver en la exposición junto a dos Witbox que no paran de funcionar y que ayudan a entender todo el proceso.

Vasija del Museo de Bellas Artes de San Fernando

La exposición más innovadora

En la sala principal de la muestra un cuadro de la erupción del Vesubio nos recuerda que una tragedia natural que acabó con tantas vidas permitió, paradójicamente, conservar numerosas piezas artísticas de gran valor de las que hoy disfrutamos.

Bustos y esculturas, todas ellas copias o vaciados de las originales que encontró Carlos III en Herculano y Pompeya, conviven en la sala con tablets Aquaris M10 cedidas por BQ. Cada figura va asociada a una tablet que el visitante puede coger para ver cómo es la pieza original y cómo ésta, en muchas ocasiones, se ha conservado de una forma diferente al vaciado.

“En la tablet vemos las piezas que están en otras exposiciones, las piezas originales, y podemos tocarlas e interactuar con ellas. Todo en conjunto nos muestra la historia de las piezas así como la de nuestros vaciados. Observamos cómo a algunas les falta una parte, las han restaurado de una forma completamente diferente o les han añadido algún elemento que antes no estaba”, explica Beatriz.
Las esculturas originales están expuestas en México y Nápoles. Dos monitores nos trasladan las salas de los museos en los que se encuentran.

“Hemos podido crear una exposición semi-virtual sin tener que mover las piezas de sus museos, algo que habría resultado muy costoso”

Y junto con las tablets y las impresoras, antes de salir de la exposición los visitantes pueden viajar a las excavaciones de Herculano, moverse por sus túneles o visitar la Academia de México gracias a la realidad virtual.

Tecnología y antigüedad se mezclan aquí pero siempre con coherencia, con un sentido: “Carlos III en su momento ya hizo planchas de grabados o textos que envió a varias universidades de Europa. Nosotros tenemos ahora unas posibilidades mayores a nivel tecnológico y por eso utilizamos todos estos los recursos que están disponibles para difundir la antigüedad de una forma más completa”, finaliza Héctor.

*La exposición “Carlos III y la difusión de la antigüedad” se puede visitar hasta el 31 de marzo en la Real Academia de las Artes de San Fernando, en Madrid.