La impresión 3D que acerca el patrimonio a las personas invidentes

¿Cómo puede un ciego interpretar cómo era una espada íbera? ¿O un cuenco romano? La respuesta está en la tecnología y en la virtualización y reproducción de esos objetos usando la impresión 3D para que cualquier persona pueda tocarlos y manejarlos sin miedo a que los originales se dañen. Algo que era impensable pocos años atrás.

Néstor F. Marqués es un investigador especializado en el patrimonio virtual y la divulgación cultural y en la aplicación de las nuevas tecnologías en el sector de la arqueología. Gracias a la impresión 3D y a la Witbox 2 ha conseguido que los costes de las réplicas disminuyan y también mejorar la accesibilidad a piezas que, hasta ahora, sólo se exponían en vitrinas: “en el ámbito del patrimonio, de la historia y la arqueología, la impresión 3D abre un mundo de posibilidades porque nos da las armas para poder crear piezas sin necesidad de tocar las originales”, explica. “Pero el punto más importante en este caso es el de la accesibilidad, que permite que cualquier persona pueda sentir y disfrutar el patrimonio sin importar las discapacidades o cualquier otro tipo de imposibilidad”.

Pieza griega hecha con la impresión 3D

Con esta accesibilidad universal también estaba comprometido Antonio Espinosa, director del Vila Museu en Villajoyosa (Alicante), que vio en el trabajo de Néstor la posibilidad de virtualizar e imprimir piezas arqueológicas que los ciegos pueden tocar. “Al no ser objetos actuales, no tienen formas conocidas para nosotros, por lo que es muy complicado que una persona con discapacidad visual pueda imaginarse cómo era, por ejemplo, una espada ibera”, describe Néstor.

“En el ámbito del patrimonio, de la historia y la arqueología, la impresión 3D abre un mundo de posibilidades porque nos da las armas para poder crear piezas sin necesidad de tocar las originales”

El investigador y el museo decidieron crear dos colecciones: una permanente y otra temporal. La segunda, llamada “Esclavos de la belleza” y que ahonda en cómo se vestían y se cuidaban los fenicios, griegos, iberos y romanos, se inauguró el pasado 31 de mayo y, además de piezas originales, recoge decenas hechas en 3D que reproducen en tamaño real esculturas “que, de otra manera, sería terriblemente costoso conseguirlas”. Entre ellas destaca una cabeza de terracota griega de la colección del museo de 4 cm de altura ampliada más de diez veces su tamaño para poder apreciarla mejor, la cabeza de bronce de Marco Aurelio de los Museos Capitolinos de Roma, la cabeza de la emperatriz Livia del Museo de Cádiz y la Dama Oferente del Cerro de los Santos, del Museo Arqueológico Nacional, y figura estrella de la colección.

Dama Oferente del Cerro de los Santos impresa en 3D

Más de 400 horas de impresión, un mes y 21 piezas han sido necesarios para crear esta escultura. El impresionante resultado se ha conseguido gracias a la precisión de la Witbox 2 y al equipo de restauración del museo, que la ha pintado para que la diferencia respecto a la original sea mínima. “Es un trabajo que no se había llevado a cabo nunca antes en la historia del patrimonio de este país”, asegura Néstor.

La colección permanente contiene, además, la reproducción, en un tamaño 12 veces mayor, de amuletos del museo (de 1 o 1,5cm) para poder apreciar la iconografía, una espada ibera, una cerámica griega e incluso una inscripción epigráfica romana que se colocará en el mercado de Villajoyosa. “Especialistas de la ONCE han visitado el museo y para ellos ha sido algo maravilloso: el poder tener esas piezas en las manos, sentir algo que no se podrían imaginar jamás”, explica orgulloso Néstor.

“Especialistas de la ONCE han visitado el museo y para ellos ha sido algo maravilloso: el poder tener esas piezas en las manos, sentir algo que no se podrían imaginar jamás”

El éxito y la originalidad de estas exposiciones ha llevado a otros centros a hacer algo similar a lo organizado en Villajoyosa. Uno de ellos es el Museo de Historia de Manacor (Mallorca). Además de exponer piezas impresas en 3D (ollas prehistóricas, toneles, lamparillas de aceite romanas y medievales…), animan a los visitantes a vendarse los ojos y a visitar la exposición con un acompañante, usando sólo su sentido del tacto para reconocer las figuras. Una auténtica experiencia sensorial.

Vasija hecha con la impresión 3D

La tecnología que mejora las humanidades (y viceversa)

Tecnología y humanidades no son conceptos reñidos, de hecho, lo que puede hacer la impresión 3D por el arte es mucho. “En el mundo de las humanidades, viene muy bien contar con una tecnología así. Crear réplicas tradicionales es carísimo y, sin embargo, la impresión 3D no sólo lo abarata, sino que además nos da la seguridad de que estamos creando réplicas exactas”, dice Néstor.

Uno de los principales problemas es que las universidades aún no han incluido estas tecnologías en sus currículos, ni en forma de asignaturas, ni de cursos. Pero cada vez hay más demanda de estas técnicas por parte de estudiantes que no saben cómo aplicarlas porque nadie les ha enseñado. Por eso, profesionales como Néstor están luchando para que esta situación cambie en un futuro cercano.

“Si podemos aprovechar este tipo de tecnologías para nuestro campo y beneficio, vamos a hacerlo porque ganaremos mucho, tanto a nivel de documentación, como para estudiar las piezas o llegar al público. A ese público se le llega con un formato que ya conocen y en este caso es la impresión 3D. La tecnología si tiene un sentido, y en este caso lo tiene, bienvenida sea”.