Prótesis impresas en 3D que cambian vidas en África

Isaac es de Uganda. Debido a una malformación congénita, su mano izquierda no se desarrolló bien. En un país como el suyo, asolado por la pobreza y la hambruna, los aparatos ortopédicos son arcaicos y excesivamente caros.

Acceder a una protésis es casi imposible, pero Isacc ahora tiene una mano con la que puede beber, conducir e incluso aprender mecánica. Esa mano le ha cambiado la vida y se ha podido desarrollar gracias a la impresión 3D.

Santiago Mas, voluntario de África Directo, y Eduardo Cortés, también voluntario y fisioterapeuta especializado en la mano, se conocieron en la ONG. Allí Santiago le habló de la impresión 3D, una tecnología desconocida hasta entonces para Eduardo, y vieron vídeos de prótesis creadas en 3D por la ONG Enabling de Future. En ese momento decidieron que ellos también podrían hacer lo mismo.

“La impresión 3D te permite diseñar una mano a bajo coste y hacerla en el terreno. Te permite crear, crear y crear”

En Uganda, la ONG construyó un colegio para niños con discapacidades físicas y los voluntarios recorren las aldeas para buscar a pequeños a los que escolarizar y ayudarles. Entre los chicos que han conocido, está Isaac.

“Nos dimos cuenta de que Isaac, por el tipo de malformación congénita que tiene, era perfecto para probar la mano que queríamos desarrollar”, cuenta Eduardo. Así, con una impresora 3D Witbox, la ayuda y consejo de BQ y después de “tres o cuatro” manos, llegaron a la que usa hoy Isaac “una maravilla, una mano funcional". 

"La motricidad es completa, nos falta desarrollar un poco la motricidad fina, como escribir o utilizar un destornillador. Pero en las prótesis de alto coste también es complicado. Precisamente en prótesis caras tampoco está tan conseguido”, detalla Eduardo.

A Isaac la prótesis le ofrece un futuro esperanzador y ahora puede hacer algo que hasta antes era imposible para él: coger cosas. También ha empezado a conducir y se ha inscrito en una formación profesional para ser mecánico. No puede usar un destornillador pero sí sujetar una pieza mientras con la otra mano destornilla.

Tanto para Santiago como para Eduardo, una de las principales ventajas de la impresión 3D es el precio, pues permite crear prótesis muy baratas que no tienen nada que envidiar a las tradicionales más caras y pesadas. La mano de Isaac costó poco más de diez euros.

“El precio es tan bajo que se ha abierto un mundo nuevo en el ámbito de la ortopedia”, confirma Eduardo. Otros de sus beneficios es la posibilidad de diseñar diferentes manos para una misma persona según los distintos usos. El potencial de desarrollo de cara al futuro es enorme.

Compartirlo con el mundo

La idea de Santiago y Eduardo es que todos estos avances se compartan y lleguen, principalmente, a aquellos países más subdesarrollados. Por eso han sido dos de los impulsores de Trucos Optimistas, una página que pretende convertirse en una gran comunidad en la que se compartan diseños y soluciones basadas, sobre todo, en la impresión 3D para gente con discapacidades físicas.

“La idea es crear una comunidad entre los que han ideado los diseños y los que lo necesitan. Pueden ser para aquellos a los que le falta un miembro pero también, por ejemplo, para personas mayores a las que les tiembla mucho la mano y necesitan una solución para abrir una puerta”, cuenta Santiago.

protesis de mano impresa con BQ Witbox

La página es 100% solidaria, abierta y el objetivo es que se retroalimente sola. Cualquier persona que tenga una idea puede compartirla allí, al igual que el que la necesite puede solicitarlo.

Uno de los proyectos que ya están subidos es el de Knick: él perdió un dedo en 2014 en un accidente de moto, hizo su diseño en 3D (que sigue mejorando) y ha accedido a compartirlo para que sirva de ayuda a todos los que han pasado por lo mismo.

La idea es que este tipo de proyectos como el de Knick llegue a todos los rincones del mundo, sobre todo a las zonas más desfavorecidas. “Hace poco hablé con una médico colombiana que me contó que allí tienen un gran problema con las minas de las FARC: éstas han dañado a muchas personas pero el gobierno de Colombia no subvenciona prótesis de ortopedia. Justo ese día un chico de allí se registró en la comunidad”, relata Eduardo.

Un futuro esperanzador gracias a la impresión 3D

Lo más importante no es sólo lo que ya se ha hecho, sino todo lo que va a llegar. Santiago y Eduardo quieren enviar una impresora 3D Witbox 2 a Uganda y formar a las ONG locales para que sean capaces de usarlas allí.

Santiago, además, acaba de llegar de Malaui donde vive Felicia, una chica que perdió sus dos brazos en un accidente de tráfico. Para ella han creado unas “ayudas técnicas” (que no manos), con las que puede realizar tareas tan básicas como vestirse.

En España están ayudando a Leo, un niño de cuatro años para el que han diseñado un brazo con el que puede lanzar aviones. Las prótesis para niños pequeños en general no son funcionales pero les ayuda a adaptarse a las que puedan tener en un futuro.

impresora bq witbox

Eduardo asegura que gracias a la impresión 3D se ha abierto un campo nuevo con grandes posibilidades de futuro: “lo más bonito del 3D es que tú puedes crear, crear y crear y no hay límites, como es tan barato y sólo necesitas una impresora y gente que esté dispuesta a darle al coco, es impresionante. Esto le cambia la vida a una persona, literalmente”.

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