La robótica que ayuda a los niños de las aulas hospitalarias

Los profesores de las Aulas Hospitalarias Madrid Sur utilizan la robótica y la impresión 3D para facilitar la estancia de los niños y estimular su aprendizaje. Su proyecto fue finalista en la anterior edición de RetoTech Fundación Endesa y este año vuelven a participar.

Comienza un nuevo día y Julia García, maestra de primaria, llega al aula. Ésta no se diferenciaría de otras tantas clases de cualquier colegio si no fuera porque la suya se sitúa en la planta de pediatría del Hospital Universitario de Getafe. Tampoco encontrará a los mismos niños a los que enseñó el día anterior: algunos ya se habrán ido a casa pero otros acaban de llegar.

Que los pequeños quieran aprender cuando están enfermos no es fácil, por lo que los maestros de las Aulas Hospitalarias Madrid Sur (que engloba a los centros de Getafe, Leganés, Móstoles, Alcorcón y Fuenlabrada) han encontrado en la robótica una forma de atraer su atención y de ayudar a que su estancia sea más llevadera.

“Es motivador, desconecta y les gusta”, explica Maite Bravo, maestra del SAED, el Servicio de las Aulas Hospitalarias que imparte clases a los niños que están de baja en casa.

“Los padres nos cuentan que los chicos están deseando que llegue el momento de usar la robótica: normalmente no se quieren levantar de la cama y el día que voy a visitarlos están nerviosos desde primera hora”

Así empezó todo: RetoTech de la Fundación Endesa

aulas hospitalarias con robótica BQ en Getafe

Los profesores de estas aulas han empleado siempre la tecnología para acompañar sus clases pero no fue hasta el año pasado cuando introdujeron la robótica y participaron por primera vez en la competición RetoTech Fundación Endesa. Para ello contaron con la ayuda de BQ, que les donó kits de robótica y una impresora 3D Witbox 2 e impartió formación gratuita para los maestros. No ganaron, pero fueron uno de los 51 centros finalistas.

Los participantes de RetoTech deben usar la tecnología para encontrar soluciones que mejoren su entorno. Los alumnos del Hospital de Getafe pensaron en todo aquello que pudiera facilitar su estancia y crearon con los profesores una maqueta de las habitaciones y del aula.

En el cuarto a escala instalaron una persiana automática y un ventilador que se controlan con App Inventor desde un móvil o una tablet, así como música para despertarse (“Happy”, de Pharrell Williams) y para dormir (el famoso “Vamos a la cama”). En el baño, un sensor de movimiento enciende la luz cuando alguien entra. A todo eso añadieron una discoteca portátil movida por un robot Printbot Evolution disfrazado de Rayo McQueen.

“En Getafe centralizamos la parte de programación y robótica y en Leganés la impresión 3D. Con ella creamos material matemático a escala para la fingir una exposición de esta materia en la maqueta del aula. Los niños se encargaron de reproducir la sala de juegos y de customizar a los muñecos Playmobil para que parezcan enfermos”
proyecto de robótica en aula hospitalaria de Getafe
poyecto de robótica en aulas del hospital de Getafe

La experiencia fue tan positiva que este curso repiten. Pero si en la anterior edición involucraron a los alumnos ingresados en los hospitales, este año lo harán con los niños que pasan largas estancias en su casa. La gestión es más complicada que en una clase tradicional, pues las edades son varias y el tiempo que cada niño está implicado en el proyecto dependerá del período que esté ingresado.

“Hacemos lo que llamamos mini-retos porque depende de la estancia del alumnado. Según van llegando los niños, les vamos introduciendo, les vamos contando los proyectos y les incluimos en ellos. Les enseñamos lo mínimo de programación (muchos de ellos ya lo han visto en los colegios) y empezamos a partir de lo que ya saben y de lo que tenemos. Vamos un poco en cadena. Por ejemplo, uno de ellos puede tener una idea y, aunque no la materialice él, lo hará quién venga después”, explica Maite.

“Trabajamos en unas circunstancias muy peculiares, los niños vienen y van, que estén dos semanas ya es raro, son hospitales de zona”, asegura Enrique Sánchez, maestro del Aula Hospitalaria del Hospital Severo Ochoa de Leganés. “Les introducimos en los proyectos que tenemos en marcha. A lo mejor un alumno participa en el diseño de una pieza en 3D pero luego no lo ve impreso porque ya se ha ido a casa”.

Creatividad, aprendizaje y diversión

La tecnología y la robótica educativa fomentan la creatividad y la capacidad resolutiva entre los chicos. Y su uso no es reductor, ya que se aplica en diferentes ámbitos de la enseñanza. Así funcionan, por ejemplo, las propuestas didácticas basadas en la filosofía STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts, Mathematics), que se basa en explorar los conocimientos científicos, matemáticos y tecnológicos desde una perspectiva artística y práctica.

"Lo ideal de la robótica es que es transversal, la puedes relacionar con muchas materias. Por ejemplo, cuando creamos las canciones para las habitaciones en el proyecto RetoTech aprovechamos para enseñar música”, explica Maite, que también refuerza la afirmación de que una de sus principales ventajas es el fomento de la creatividad, pues incentiva a los niños a pensar en lo que necesitan, en lo que les motiva o les gusta, “como el diseño de una lámpara LED usando como base sólo una jeringuilla”.

robótica en hospitales de Madrid Sur

Los maestros de estas aulas hospitalarias saben que necesitan llamar la atención de los niños ingresados para que ir a clase no se convierta en algo pesado. Si antes utilizaban las manualidades, ahora las han sustituido por la robótica y también por la impresión 3D, una herramienta más de aprendizaje. Y aseguran que para los niños incluir estas tecnologías es bastante fácil.

“Algunos chicos conocían las impresoras incluso mejor que nosotros. Han sabido programar con facilidad. Hubo un niño que rápidamente hizo un diseño en 3D, ni siquiera hubo que enseñarle”

Toda esta experiencia no sólo aporta a los alumnos. Los maestros, que luchan día a día por mantener la motivación de los pequeños, también ganan: “se genera muy buen ambiente entre nosotros. Hay un gran compañerismo, esto no es un cole al uso y nos ha servido para unirnos. Nos ha permitido reunirnos, compartir momentos, diseñar juntos y, además, nos divertimos”.