El ingeniero español que cambia vidas en Kenia con prótesis impresas en 3D

De pequeño soñaba con una máquina para fabricar juguetes. Muchos años después, llegaron las impresoras 3D y vio que su deseo se había hecho realidad: se compró una y empezó a fabricar figuras. Pero Guillermo Martínez, ingeniero en organización industrial, pronto se cansó de hacer “cosas para poner en la estantería” y quiso ir más allá. Y empezó a imprimir prótesis. Y las llevó a Kenia para ayudar a personas con alguna discapacidad y muy pocos recursos. Y eso les cambió la vida.

“Busqué unas prótesis por internet ya diseñadas, empecé a probar esas impresiones, poco a poco hice unas cuantas, incorporé unas cosas para mejorarlas y, al final, tenía como cuatro o cinco en mi casa”

Él ya estaba preparando su viaje al orfanato Bamba Project en el Valle de Rift, en Kenia, y contactó con los voluntarios de allí para que buscasen personas que pudiesen necesitar las prótesis. Empezó a recibir fotos, con ellas las construyó a medida y luego se las llevó desmontadas en la maleta en el verano de 2017. Ya en el destino uniría las piezas.

Su mecanismo es muy sencillo: cuando se introduce el brazo en la prótesis hecha con PLA, el sistema de cuerdas se activa y la mano se cierra y se abre, permitiendo a la persona sujetar cualquier objeto.

protesis para mano impresa en 3d por Guillermo Martínez
“Los primeros que vinieron a verme fueron un señor y una señora a los que les explicaba todo en inglés, pero no veía que se enteraban de mucho. La coordinadora del orfanato empezó a traducir y todo fue muy bien. Eran muy majos, les intentaba explicar cómo funcionaba, cómo podrían arreglarla… se quedaron muy agradecidos”

Una de las prótesis más destacadas de su proyecto es la que ha creado desde cero para Robert, un keniata al que le falta el brazo derecho desde el hombro. Es pionera ya que, a diferencia del resto, se sitúa por encima del codo. Es también más compleja que las comunes, pues lleva un arnés para sujetarla al pecho “el nuevo diseño es lo que más me costó del proceso. Me basé en la prueba-error, porque la impresora era pequeña y no entraba todo y tenía que crearla por partes. Lo que he hecho ha sido inspirarme en prótesis antiguas” asegura Guillermo, que tuvo que trabajar mucho para conseguir que se adaptara a su dueño: "La primera vez que se la coloqué fue muy complicado. La había probado conmigo y funcionaba, pero no tuve en cuenta que yo tengo fuerza y él llevaba diez años con debilidad muscular. Al final empezó a darle caña y fue guay. Era sólo una cuestión de entrenamiento”

protesis impresa por guillermo martínez de ayudame 3D

Una de las personas que recibió la prótesis hace nueve meses ya puede coser a máquina, arar la tierra y recoger ropa. Y otro de los casos que Guillermo recuerda con más cariño es el de Phillipe, un profesor de secundaria que incluso le mandó a su madre este emotivo mensaje como agradecimiento:

Madre de Guille, estoy muy agradecido por este regalo que Guillermo me ha traído. Durante 44 años, desde que nací, nunca usé ambas manos. Es maravilloso tener esta ayuda en Kenia, es muy difícil conseguir algo así aquí. Lo he intentado a través de políticos, pero ninguno de ellos me ha ayudado. Esto es un gran gesto de humanidad, y estoy orgulloso de este caballero, que lo ha hecho muy bien. Que Dios te bendiga y te abra muchos caminos, porque también ha abierto muchos sueños para mí. Ahora creo que puedo incluso ir a clases de conducir.

De las primeras prótesis a Ayúdame 3D

guillermo martinez con una prótesis impresa

La experiencia que vivió en Kenia Guillermo le hizo ver que todo lo que había comenzado no podía terminar allí. Y creó Ayúdame 3D, un proyecto para conseguir fondos y seguir fabricando prótesis para todo aquel que lo necesite. Desde su habitación, su pequeño “taller”, hasta cualquier lugar del mundo, como Cabo Verde o Sevilla, donde también ha llegado su ayuda.  

“El final de mi proyecto, pero ya a largo plazo, es poder llevar una impresora a Kenia. Pero cuando estás allí te das cuenta de varias cosas: por una parte, de lo mal que funciona la electricidad y, por otra, de la responsabilidad que conlleva manejar un aparato así. Si me quedase un año podría enseñar a la pareja que gestiona el orfanato, pero no tiene sentido ir 15 días y explicarles todo rápido y mal, por eso lo veo a largo plazo”, confiesa Guillermo.

Incluso ha colaborado en una bonita iniciativa que se hizo viral: ha creado con la impresora una caja de Spiderman para ocultar el dispensador de la quimio de un niño con leucemia y transformarlo, así, en “una fórmula secreta para hacerle más fuerte”.

Si todo esto parece complicado, Guillermo lo simplifica para mostrar que las ganas lo son todo:

“tengo la tecnología, puedo hacerlo y eso mola mucho. Con un mecanismo de hilos, gomas y plástico, puedes cambiarle la vida a una persona. Es ponerte a hacerlo, sólo eso”.