Proyecto Gaia: herramientas libres para controlar la agricultura.

En BQ desarrollamos soluciones open source de seguimiento de los cultivos para mejorar la productividad y superar los retos del sector agrícola.

El objetivo del proyecto Gaia es poner la tecnología a disposición de los agricultores gracias al enfoque open source. “Trabajamos con agricultores e ingenieros para encontrar soluciones de bajo coste para los retos del sector”, explica Jorge Luis Loza, responsable de BQ del proyecto Gaia. En agricultura, la lluvia, el viento, una bajada repentina de temperatura o un fallo en la maquinaria 

son solo algunos de los contratiempos que pueden mermar una cosecha. Conocer estos elementos de forma precisa y metódica conllevaría un enorme ahorro de tiempo y recursos para los agricultores. Por ejemplo, detectar una fuga en el sistema de riego a tiempo o conocer de antemano la temperatura óptima para el crecimiento de una plantación supone una enorme ventaja competitiva.

“Existen herramientas de Internet de las cosas que permiten hacer este tipo de seguimiento para mejorar su productividad y eficiencia”, explica Jorge. Sin embargo, estas soluciones suelen contratarse a grandes proveedores tecnológicos que proporcionan sistemas integrales que no están hechos a medida para los agricultores y que, en la mayoría de casos, “implican una inversión inicial demasiado elevada”, según explica Jorge Luis Loza, responsable de BQ del proyecto Gaia.

Soluciones open source a medida.

Frente a esto, Jorge y un equipo de ingenieros de BQ están desarrollando sistemas a medida para mejorar la productividad de los cultivos. Y lo están haciendo junto a los agentes del sector que trabajan directamente con los agricultores. “Ofrecemos una infraestructura flexible y accesible para que los agricultores puedan beneficiarse de estas tecnologías y mejoren la calidad de los procesos de trabajo en su sector”, explica Jorge.

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Uno de los ingenieros que colabora en el proyecto Gaia señala un equipo de pivots de riego.

Uno de estos proyectos es el que están implementando para el control de pivots de riego junto con la consultora fitosanitaria Cital. “Hemos desarrollado el hardware y el software necesario para controlar el funcionamiento de este tipo de sistema de riego para grandes superficies de terreno”, explica Jorge. Gracias a este sistema, los agricultores pueden hacer un seguimiento remoto y en tiempo real de la maquinaria para asegurarse de que funciona correctamente. El sistema está compuesto, por un lado, de sensores de presión, movimiento y temperatura, que se instalan fácilmente en los pivots para medir su actividad y funcionan gracias a la energía solar. Y, por otro, de un software que procesa los datos recogidos por los sensores, los almacena en la nube y los pone a disposición de los agricultores de forma sencilla a través de una app móvil con la que pueden hacer un seguimiento de su funcionamiento en tiempo real.



Control preciso de sistemas de riego.

“Estas máquinas suelen trabajar durante la noche, cuando la energía es más barata. Por eso, si una de ellas falla, los agricultores no podrán detectarlo hasta el día siguiente” explica Vicente Bodas González, CEO de Aliara Agrotecnológica, una de las compañías implicadas en el desarrollo de este proyecto junto con BQ.

Un incidente de este tipo supone una gran pérdida de productividad para los agricultores. “Se derrochan grandes cantidades de agua y de energía, además del perjuicio económico que implica el daño en la cosecha”, añade el ingeniero. En ocasiones, los agricultores ni siquiera llegan a enterarse de que estos incidentes han ocurrido, pero sí sufren las pérdidas asociadas a ellos. Con el sistema desarrollado por BQ se evitan muchos de estos percances.

“El equipo detecta la falta de movimiento y avisa automáticamente al agricultor a través de su smartphone”.

Un sistema de este tipo tiene un precio aproximado de 3000€ en el mercado, mientras que la solución que BQ lleva desarrollando junto con Vicente y Luis desde hace varios años cuesta unos 600€ por pivot. Además, los sistemas existentes conllevan cambios muy drásticos en la maquinaria, altos costes de mantenimiento y una inversión inicial cuantiosa que hace que los agricultores sean reticentes a la implantación.

Entornos controlados para el cultivo de champiñones.

Además de los sistemas de control de riego, BQ trabaja en el desarrollo de otra plataforma open source en un contexto muy distinto: el cultivo industrial de champiñones. Los champiñones se cultivan en naves climatizadas en las que se disponen largas hileras de compost en el que se inocula el “micelio” (el cuerpo vegetativo del que crecen los champiñones). En estas salas se recrean artificialmente las condiciones idóneas que se dan en la naturaleza para que crezcan estos hongos. “En el campo, los champiñones solo crecen en sitios muy concretos, donde la luz incide poco y se dan unas condiciones de temperatura y humedad específicas”, explica Carlos López Mondéjar, Director Técnico comercial Gurelan S.L., que colabora con BQ en un proyecto para mejorar la productividad de la fábrica albaceteña Mercajucar.

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Un trabajador recoge champiñones en una de las salas climatizadas de cultivo.

Esas condiciones específicas, que en la naturaleza se dan por sí solas, son muy complicadas de recrear en un ambiente industrial. El coste de las instalaciones es muy elevado, así como el consumo energético de las máquinas de climatización. Además, se trata de un cultivo muy sensible: una ligera variación en la humedad o la temperatura puede hacer que la cosecha sea demasiado escasa o abundante, lo que afecta económicamente a los agricultores. Por estos motivos, el cultivo de setas en España se encuentra hoy en declive.

“Para mejorar esta situación y ayudar a las compañías del sector a ser más eficientes, estamos desarrollando un sistema que les permite controlar estos ambientes climáticos con más precisión”.

Con este objetivo, están recolectando una gran cantidad de datos mediante sensores instalados en los sistemas de climatización de las salas. “Estamos buscando los patrones para saber en qué condiciones exactas de humedad, temperatura, cantidad emitida de CO2 y otros parámetros se da el crecimiento óptimo de las setas”, explica Carlos. De esta forma, les será más fácil recrear estos ambientes de forma artificial para que la producción de setas se ajuste a sus necesidades. Basándose en estos datos, la idea es desarrollar un equipo de sensores dentro de la nave que recoja las variables de entorno atmosférico y las envíe a la nube. Ahí, un software realizaría los cálculos necesarios para ajustar los parámetros de humedad, temperatura, presión y demás valores dentro de la nave.

“El enfoque open source nos permite poner soluciones a estos problemas con un coste menor y, además, trabajando estrechamente con los usuarios”.

Con el proyecto Gaia queremos poner la tecnología a disposición de un sector que se enfrenta a muchos retos. La industria debe superar los elevados costes asociados al agua y a la energía, la limitada disponibilidad de nuevos territorios y la dificultad de gestionar los gastos. Y todo, mientras la población mundial continúa aumentando, con la consiguiente demanda creciente de alimentos. “El enfoque open source nos permite poner soluciones a muchos de estos problemas con un coste menor y, además, hacerlo trabajando estrechamente con los usuarios que utilizarán las herramientas”, concluye Jorge.